La semana pasada participé en Smart City Expo Santiago 2026, organizado por Sé Santiago Smart City, una instancia que reunió a instituciones públicas, universidades y empresas tecnológicas en torno a un mismo objetivo: pensar cómo la tecnología puede transformar la gestión de nuestras ciudades. Recorrer los distintos stands fue una oportunidad para observar, desde una mirada aplicada, cómo estas soluciones están dejando de ser pilotos aislados para convertirse en herramientas concretas de gestión territorial, seguridad, inclusión y toma de decisiones.
En este artículo comparto las iniciativas que más llamaron mi atención durante la feria, y reflexiono sobre lo que representan para las instituciones públicas y educacionales que hoy buscan avanzar en su proceso de transformación digital.
Datos georreferenciados al servicio de la gestión territorial
Uno de los proyectos que más destacó fue Cóndor, desarrollado por el Gobierno de Santiago. Se trata de una plataforma digital y observatorio regional que integra datos georreferenciados para apoyar la gestión de riesgos, la seguridad y la planificación territorial de la Región Metropolitana. Lo interesante de esta iniciativa es que no se limita a recopilar información, sino que la organiza de forma que distintos equipos técnicos puedan usarla para tomar decisiones con mayor rapidez y evidencia.
Este tipo de plataformas confirma algo que observo constantemente en mi trabajo con instituciones públicas: el valor de los datos no está en tenerlos, sino en poder visualizarlos, cruzarlos y ponerlos a disposición de quienes deciden. Es exactamente el enfoque detrás de un observatorio o dashboard institucional bien diseñado, donde la analítica deja de ser un ejercicio técnico y se convierte en un insumo directo para la gestión.
Robótica, inteligencia artificial e inclusión desde la academia
La Facultad Tecnológica de la Universidad de Santiago de Chile presentó desarrollos en robótica avanzada e inteligencia artificial orientados a la inclusión y la seguridad. Ver a una universidad pública desplegando estas capacidades refuerza un punto que me parece clave: la innovación tecnológica no es exclusiva del sector privado ni de las grandes ciudades del mundo. Las instituciones educativas chilenas están generando conocimiento aplicado con impacto real en sus comunidades.
En la misma línea, el Observatorio de Ciudades de la Pontificia Universidad Católica de Chile mostró una plataforma de colaboración orientada al desarrollo de proyectos urbanos y a la implementación de políticas públicas. Es un buen ejemplo de cómo la academia puede convertirse en un puente entre la investigación y la gestión pública, algo que en mi experiencia con organizaciones educativas y foundations sigue siendo un desafío pendiente en muchas instituciones.
Monitoreo en tiempo real desde la gestión municipal
Otro proyecto que destacó fue el Smart City Center de la Municipalidad de Lo Barnechea, un centro de monitoreo que procesa información en tiempo real para fortalecer la seguridad, la movilidad y la prevención de emergencias en la comuna. Este tipo de iniciativas demuestra que la digitalización también depende de la capacidad de gestión local para implementar soluciones adaptadas a la escala y necesidades específicas de cada territorio.
Desde mi experiencia trabajando con municipios y organismos públicos, este es uno de los puntos donde más se necesita acompañamiento: no basta con adquirir tecnología, es fundamental que los equipos municipales cuenten con la capacitación y el soporte necesarios para operarla, interpretarla y sostenerla en el tiempo.
Tecnología aplicada y acercamiento comunitario
DJI exhibió distintas soluciones tecnológicas, entre ellas un dron de gran tamaño que llamó bastante la atención dentro de la muestra, evidenciando cómo la tecnología aplicada a la captura y análisis de datos territoriales sigue evolucionando rápidamente.
Por su parte, la iniciativa Innova, de la Universidad Tecnológica Metropolitana en conjunto con la Municipalidad de Renca, mostró un enfoque distinto pero igual de relevante: acercar la robótica a niñas y niños de la comuna. Este tipo de proyectos recuerda que la transformación digital de un territorio no se mide solo en plataformas o dashboards, sino también en la capacidad de formar a las nuevas generaciones y generar cambio cultural desde la base.
Lo que esta experiencia confirma
Recorrer Smart City Expo Santiago 2026 permitió observar un patrón común entre las iniciativas más destacadas: la combinación de datos, automatización, robótica y colaboración interinstitucional para resolver desafíos concretos de los territorios. Ninguna de estas soluciones funciona de forma aislada. Todas requieren, en distintos grados, una plataforma que centralice la información, una capa analítica que la transforme en decisiones, tecnologías de inteligencia artificial que optimicen procesos, y equipos capacitados para sostener el cambio en el tiempo.
Esto es justamente lo que observo día a día en mi trabajo con instituciones públicas y educacionales: la tecnología por sí sola no transforma una organización. Lo que genera impacto real es la combinación entre plataformas bien diseñadas, analítica aplicada, automatización con inteligencia artificial, y procesos de gestión del cambio que aseguren que estas herramientas realmente se usen.
Instancias como Smart City Expo Santiago 2026 reafirman que Chile cuenta con instituciones públicas, universidades y municipios generando soluciones tecnológicas con impacto territorial real. El desafío que viene ahora es lograr que estas iniciativas se sostengan en el tiempo, se integren entre sí y lleguen a más organizaciones que aún están dando sus primeros pasos en su proceso de transformación digital.
Si tu institución está evaluando cómo avanzar en esta dirección, ya sea desde la gestión de datos, la automatización de procesos o la capacitación de equipos, conversemos sobre cómo dar ese siguiente paso.
Autora: Ayleen Madrid Quezada
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